...y mientras tanto en literatura...
Y dijo… -me das doscientos dólares?- preguntó, con ese tono déspota.
Seguido de esto, se afano en decir –es mi parte del dinero!!!- afirmó , como si yo le hubiera reprochado.
Esta bien. Igual hay tanto dinero como para cansarse de ver la cara de Washington.
Noté su mirada, su mezcla de sentimientos lo hundieron en la silla, su intriga y decepción hicieron que no disfrutara mas de la comida.
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